Algunas personas vienen del cielo, y cuando las conoces, te das cuenta que es lo mejor que puede pasar en tu vida. Esas personas se encargan de enseñarte muchas cosas, te ayudan a descubrir y en ocasiones, a redescubrir el verdadero valor de cada una de las situaciones que forman parte de tu cotidianidad.
Cuando esas personas vienen del cielo, puede que no te des cuenta al instante de quien se trata. Pero con el pasar del tiempo, te vas dando cuenta de lo importante que es convivir con ellas y ese tiempo solo puede provenir del cielo. Ya que es él quien se encarga de hacer momentos mágicos, instantes irrepetibles.
Sin embargo, cuando esas personas celestiales llegan a tu vida, te llenan de alegrias, de sabiduría y hacen madurar tu alma y te hacen una persona completa, es cuando lo que menos deseas llega. Y es así como ellos /ellas deben irse, deben partir y dejarte seguir el camino, tu camino, pero esta vez tu solo.
Nadie sabe si volveras a encontrarte con ella, no se si cuando la veas sea igual que antes, como tampoco sabemos si solo te acompañará, te ayudará o llegará del cielo y permanecerá contigo por siempre, para entrenarte y llevarte con ella. Trascender en el tiempo, reencontrarse en otras vidas.
Nadie.. o al menos yo no estoy seguro de cual sea el verdadero objetivo de esas personas que vienen del cielo, pero lo que si se, es que una tocó mi vida, una que permanecerá por mucho tiempo, al menos en mis recuerdos, no se hasta cuando, ni por cuanto, creo que eso es algo que nadie decide, solo ocurre.
Pero si esa persona que vino del cielo, regresara por tí, pide al cielo que te deje visitarlo, mientras viajas de la mano de tu visitante.