Stay
Después de todo preferí darte la espalda… cerrar los ojos y recordarte tal cual eres.
Sentir tus manos rodeando mis sueños, respirando el mismo aire de sensualidad… escuchar tus latidos mientras los míos desaceleraban para poder latir a la par con los tuyos.
Sentir el leve roce de tus palabras por mi espalda, escribiendo con tinta indeleble tus aspiraciones y deseos, mientras que cada centímetro de mi piel (el lienzo perfecto de tus caricias) se encargaba de no olvidar ningún detalle de tus besos.
Aún en silencio… en secreto te regalo una sonrisa, haciéndote cómplice y testigo de los grandes sentimientos que mis sueños no habían expresado.
Una sonrisa que sin darme cuenta ya era tuya.
Sin mirarte puedo adivinar que permaneces con los ojos cerrados, observando la eternidad de las emociones, escuchando cada una de las miradas que hemos compartido.
Recordando cada momento en el que el ímpetu de nuestras manos nos provocaba una caricia.
Sentados frente a frente… ninguna palabra verbal, solo visual. tantas cosas que transmitir sin una sola palabra. Cada palabra una oración completamente acertada, sabías lo que quería escuchar y sabías bien lo que tenías que decir.
El momento perfecto con la música perfecta.
Pero entonces abrí los ojos y seguías ahí… observándonos, escuchándonos.
Disfrutando de cada una de las caricias que hacías a mis sueños, pensando que todo era perfecto… y así lo es…
Continué con los ojos abiertos y permaneciste así… ahí… para mí.
