Solo otra vez… naturalmente
Solo desde hace más de 20 años.
Solo, naturalmente solo.
Sólo me acompañan los recuerdos. La inmortalidad de los reflejos anteriores.
Solo me encuentro entre la mutitud, entre miles de voces, ecos de la memoria.
Plantado cual arbol en el bosque, sin contacto interno, sin saber que hay a los alrededores.
Como si todo fuera uno solo, cuando en realidad, solo uno es lo que cuenta.
Me desperté plagado de recuerdos, lejanos. Lejanos como esos días púrpuras, en ocasiones violetas. Aquellos días de añoranza, meses de tranquilidad, en ocasiones de abulia.
Me desperté queriendo regresar el tiempo. Queriendo regresar a esos días de alegría.
Solamente solo, viviendo en la tranquilidad.
Solamente solo, queriendo estar ahí.
Solo como hace 20 años.
Solo. Extraño esa soledad.
Extraño, es verdad. Solamente te tengo a tí, siempre distante pero estas aquí.
Fiel a mis sentimientos, fiel a nuestros secretos. Fiel como siempre, como hace más de 20 años.
Solos, los dos.
Solos enfrentando adversidades, sofocando las necesidades, terminando con los miedos.
Solos, como hace más de 20 años.
Extrañando regresar. Queriendo estar de nuevo solos, completamente solos, como al principio. Cuando nada tenía límites, cuando todo era posible, y las tardes eran color pastel.
Cuando las mariposas eran maravillosas y sorprendían en el instante mismo en que suspendidas en el aire, se dirigían hacía tí.
Tardes soleadas, el aire fresco, y nada importa.
Estamos solos.
Naturalmente solos.
